• Javier Gesser

El miedo

Todos, alguna vez, hemos sentimos miedo. Es una sensación arrasadora. Nos bloquea, nos paraliza, nos altera. El miedo es una alerta máxima, la sirena que nos avisa instintivamente de que algo no va y hay que ponerse en guardia. Existe un miedo, completamente natural, y que está ahí como parte del instinto de supervivencia. Y luego hay otro miedo, una barrera que nos impide avanzar, tomar las riendas de nuestra vida yy crecer. Lo mejor (y lo peor) de ese miedo es que el ataque del que nos estamos protegiendo proviene de quien menos esperamos: nosotros mismos.

Imagínate una habitación, segura, cerrada. Tú tienes la llave. Ahora imagina que puedes contener ahí todo tu miedo. Echar la llave, guardarla en un bolsillo del pantalón. Ufff. ¡Ya esta!

En ese momento eres tú quien toma el control. Al menos eso crees. Te sirve durante un tiempo. Pero vuelve a crecer otro miedo, y vuelves a repetir la misma reacción. Le das caza, como si fuera un roedor,  y le encierras con el resto, le contienes, aunque sabes que sigue ahí, y te preguntas si la habitación será lo suficientemente segura. ¿Cuantos miedos más van a caber? En el fondo eres consciente de que la falsa seguridad de un sitio donde encerrar al 'monstruo' no te liberará del monstruo en si. ¿qué pasará si de repente, se escapa?

Para superar los miedos que te impiden avanzar te sugiero que empieces por algo muy sencillo y a la vez paralizante:

¿Que tal si abres la puerta, arrojas la llave, y liberas esos miedos? ¿te sentirías preparad@?

El camino hacia la regeneración

Enfrentar las cosas requiere valor pero también preparación interna. Requiere primero que reconozcas y valides  tu esencia, que te des cuenta del poder que hay en ti. Un poder tan grande que es capaz de crear el miedo tanto como capaz es de destruirlo. Reconstruir el puzzle interior, el desmembramiento emocional que te ha hecho decidir que solo puedes vencer al miedo encerrándolo, es una tarea de aprender y desaprender. Te toca cambiar todo aquello que has aprendido. 'Yo soy... cobarde', 'Yo soy.... frágil....', 'Yo soy...incapaz', 'Yo soy... un fracasado'.


¿Y si todas esas creencias no eran más que una forma de seguridad, una forma de control para no salirte de tu zona de confort, para no conocer tu verdadera potencialidad. ¿y si eran tu excusa para no arriesgar....? ¿Te haces una idea de lo que puede pasar si las eliminas? ¿De verdad estás list@ para salir de tu zona de confort?

Entonces apunta, porque te toca resetear, poner a cero todos los contadores de tu respeto, cariño, cuidado, conocimiento, experimentación y empezar a revisar uno por uno los espacios personales que han quedado desatendidos porque había cosas más importantes que atender: el trabajo, la economía, las relaciones sociales. Todo eso que quizás ahora se está resquebrajando porque has descuidado el espacio más valioso, precisamente el que estaba alimentando a todos los demás espacios: tú mismo.


Aprendiendo del miedo

Sí, todo proviene de ti y está en ti. y cuando tomas conciencia de ello, es cuando empiezas a tomar acción. No dejarás de sentir miedo, pero aprendederás a manejarlo, a reconocerlo, a hacer las paces con él. Incluso a sacarle todo su potencial. ¿Cómo?

-Dejando de imaginar situaciones. No anticipes. El gran poder del miedo se basa en anticipar. Céntrate en tu presente y disfrútalo. Porque es desde ahí desde donde empezarás a crear tu futuro.


-Comienza a sentir respeto por ti mismo. No te culpes por tener miedo. Pero deja de huir. Mirarlo a la cara, sin odios, sin rencores, te dará muchas claves para entender que te está pasando. Considéralo un indicador, un síntoma. Igual que la fiebre te advierte de que algo no va bien, el miedo no es más que un indicador emocional. ¿Y si miras que hay detrás?

-Confía en ti. Puede que el proceso sea dificil, pero si eres creador de tu miedo tambien eres creador de tu fortaleza. Empieza a enfrentar lo que te hace sentir miedo.  Y empieza a verte como creador. ¿desde cuando tiene miedo el creador de su propia obra?

-Escucha a tu cuerpo. Cuando buscamos soluciones , siempre acudimos a la inteligencia. Pero, ¿enfocamos bien esa inteligencia?. Tú eres mente y cuerpo. Hasta ahora has observado tu mente. Observa también  tu cuerpo. Cómo reacciona ante el miedo. Qué siente tu piel, como respiras. Obsérvate también ante la fortaleza, y ante la tristeza, ante la serenidad y ante el sufrimiento. ¿Cómo te sientes en cada uno de estos momentos?

Y por último, no olvides nunca que el miedo es lo contrario del amor. ¿Qué tal si te lanzas al vacío y empiezas a practicar la verdadera lección de poder frente al miedo? Se llama amor y no tienes que ir muy lejos para practicarlo. Empieza hoy, contigo mismo.